Salamanca, Gto., 27 de enero de 2026.- Bryan sirvió como escudo para proteger de las balas a un pequeño de 1 y medio y a su mamá, la tarde del domingo en la comunidad Loma de Flores, en Salamanca.
Su padre, platicó desde el anonimato, que su hijo menor no tomaba, tampoco de droga y juntos vendían tacos en las noches en la comunidad San José Temascatío, a unos minutos de donde ocurrió la masacre donde 11 personas fueron asesinadas y 12 más resultaron heridas.
“La gente decía: tu hijo protegió a una señora, se puso enfrente, le tocó a él, desgraciadamente”, contó el hombre mientras velaba los restos de su hijo.
Como cada domingo, el pasado 25 de enero, Bryan acudió a ver jugar futbol a sus amigos. Salió de su casa y fue poco después de las 5:00 de la tarde cuando encontró la muerte.
Sus familiares lo recuerdan como una persona tranquila y alegre.
“Era tranquilo, no tomaba, no se drogaba, él era alegre, tengo más hijos pero él es el más chico”, agregó el papá.
Hoy sus allegados están consternados, porque además del duelo, siguen recibiendo amenazas y el apoyo de las autoridades es casi nulo.




