Inicio Ocio Bar Tío Pepe, tradicional en León

Bar Tío Pepe, tradicional en León

Otra de las esquinas a que nos hemos referido en este espacio, de nuestra ciudad, es la que se encuentra en las calles de Guatemala y Aguascalientes, donde se ubica desde hace casi setenta años la cantina o el Bar Tio Pepe, muy cercana, para mayor orientación a los famosos “Pozos del Fraile” y de la Jolguaber (o Congregación del Padre Jacobo), a los cuales ya les hemos dedicado algunas páginas.

Este sitio tan peculiar y de tradición fue fundado por su propietario Don José Hernández Ávila, hombre muy simpático de carácter jovial y muy platicador, de estatura mediana, obeso y a quien tambien se le conocía como “El Picao”, debido a las huellas que dejara en su rostro la viruela que padeció en su niñez.

El Tío Pepe instaló también su domicilio en la parte superior o segundo piso del propio Bar, donde vivió con su esposa María de Jesús Casillas y procreó dos hijas de nombres Bertha y Kena, de tal manera que siempre cuidó el buen ambiente y el nombre del lugar, procurando siempre ser respetable y evitar escándalos.

Al lado, sobre la misma calle Guatemala contaba con un local o anexo que en algún tiempo fue marisquería, tienda de abarrotes, ferretería y algunos otros giros, En tanto que la parte extendida por la calle Aguascalientes, al fondo, en dicha cantina los sábados por las tardes allá por los años sesentas, se instalaba un foro o tapanco donde se presentaban shows con grupos musicales, cantantes y sin faltar el mariachi, de varios artistas locales, y en ocasiones el Tío Pepe se lucía trayendo algunos artistas ya más famosos como a los Dos Oros, a las Hermanitas Hernández y a las Jilguerillas; porque por ese rumbo vivíamos varios niños y nos asomábamos por entre las puertas abatibles para tratar de ver a los artistas. Fueron los años gloriosos de ese lugar.

Hace algunos días conversando con varios amigos, entre ellos, Librado Padilla Padilla, sugirió referirme a este lugar tan conocido, pues recordó que en aquellos años después de la “raya”, como se llamaba al pago de salarios a la semana, los sábados, los obreros y algunos patrones de los talleres y fábricas cercanas de las Colonias Obrera, Industrial y Bellavista, se reunían a degustar las botanas y las bebidas del Tío Pepe.

De adolescentes teníamos el deseo de algún día entrar a la cantina y tomarnos alguna bebida de las que se preparaban y en particular se me antojaba la ginebra en vaso alto con hielo y un refresco de toronja de la marca Del Valle (que ya no existe), pero como aún no cumplíamos 18 años no podíamos ingresar a ningún bar o cantina.

Fue hasta 1969 en que ya varios compañeros que habíamos cursado la Secundaria en la Prevocacional que nos juntamos y fuimos obviamente al Tío Pepe por primera vez, recuerdo al C.P. Carlos Guadalupe Ramírez “El Palos” que vivía en la calle Aguascalientes, a Benjamín Figueroa, a Arturo Ortiz Claudio que vivía por la calle Santo Domingo y a Sergio Mancilla Olivares que vivía por la calle Irapuato, los cuales actualmente solemos reunirnos una vez al año, hecha excepción de Arturo Ortiz quien ya falleció.

Si recordarán los amables lectores en algunos otros relatos ahí mencionamos las visitas que hicimos Don Cipriano Pérez y su servidor al Bar Tío Pepe, con Guillermo Padilla, con el Lic. Armando Peimbert y el Lic. Juan Pablo Rodríguez y en grupo los miembros de mi firma de abogados.

Hacia el año de 1985 falleció Don José Hernández Ávila, pero el Bar continuó trabajando pues su viuda la Sra. María de Jesús Casillas rentó el recinto y la licencia para funcionar, a diversos cantineros locales durante todos estos años hasta que también falleció ella hace cuatro años y sus dos hijas se encargaron de continuar el arrendamiento del negocio, pero la parte alta quedó abandonada sin que ya nadie la habitara y fue así como finalmente el año pasado, como primicia de hoy a los amables lectores les informo que la propiedad fue vendida por las hijas del Tío Pepe al Sr. Leonardo Ruvalcaba e hijos, hombre decente de esfuerzo y con vocación de servicio, para continuar funcionando con la tradición del Bar Tío Pepe, sin modificar su nombre y donde se selló la firma del Contrato de Compraventa respectivo ante la fe del honorable Notario Público Lic. Luis Martín Vázquez. Así culmina una tradición en León y reinicia una nueva etapa en este lugar emblemático y de recuerdos gratos para muchos leoneses.