En el “Salón de Actos” de la División de Derecho, Política y Gobierno de la Universidad de Guanajuato, se llevó a cabo un Panel de Análisis y Perspectivas del Presupuesto Federal 2027 con la participación de profesionistas de la Administración Pública, que analizaron las perspectivas del presupuesto de egresos de la federación para el ejercicio fiscal de 2027, a partir de las políticas sociales, fundamentalmente, la educación y el campo, tomando como base la célula básica del territorio nacional: el municipio libre.
En el ámbito educativo, la Mtra. Fátima Amairani Valles Huerta se cuestionó: ¿Es suficiente entregar dinero a las familias sin fortalecer los cimientos del sistema educativo? ¿Queremos un sistema educativo que reparta apoyos de corto plazo, o uno que prepare a las nuevas generaciones para construir un México más justo, próspero y con oportunidades para todas y todos?
Al respecto, trazó como camino para la mejora educativa las siguientes reflexiones:
- El principal desafío ya no consiste únicamente en incrementar el presupuesto educativo, sino en mejorar su composición, orientación y capacidad para producir resultados educativos verificables.
- Hay más becas, pero al mismo tiempo, recursos limitados para preparar mejor a los maestros, producir materiales educativos de calidad o evaluar qué tanto aprenden los estudiantes.
- Un estudiante puede recibir un apoyo económico para seguir en la escuela, pero encontrar salones con libros de texto inadecuados para apoyar a sus docentes, maestros sin capacitación actualizada y con programas que se modifican sin contar con las condiciones para su implementación.
El Mtro. José Jesús Blanco Hernández abordó el análisis del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) como un mecanismo para alcanzar el desarrollo local con legitimidad, considerando que la legitimidad no se mide por la popularidad de un gobierno (o quien lo representa), sino por el grado de correspondencia entre las prioridades de una sociedad, la capacidad de un proyecto para representarlas, la confianza ciudadana en su capacidad de realización y la evidencia de sus resultados. Asimismo, analizó la relación directa del PEF y el desarrollo local, trazando la ruta para llegar a la legitimidad con nuevos retos y oportunidades:
- Existe una brecha entre la planeación nacional y la asignación presupuestal, de manera que la estructura del Presupuesto de Egresos de la Federación no siempre refleja proporcionalmente las necesidades, objetivos y estrategias establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo, lo que limita su capacidad para convertir las prioridades nacionales en resultados públicos y, particularmente, en desarrollo territorial.
- La falta de correspondencia entre planeación y presupuesto reduce la capacidad del gasto público para convertirse en resultados alineados con las necesidades sociales y territoriales, debilitando su contribución al desarrollo local y a la construcción de legitimidad efectiva.
- Un presupuesto puede ser legal, equilibrado y financieramente responsable, pero si no guarda correspondencia con las prioridades que orientan la planeación, su capacidad para generar resultados y legitimidad puede ser limitada
Por su parte, la profesionista Abigail Tovar Álvarez aludió al Estado de Bienestar, a la congruencia que debe de existir entre la Constitución y la asignación de recursos, a los desafíos que tiene la Administración Pública, en virtud de que la política social no necesariamente debe evaluarse por su impacto inmediato, sino debe analizarse por las capacidades que puede generar para un futuro y, remató: El verdadero desafío de la política social no termina cuando se decide en qué gastar; comienza cuando esos recursos tienen que convertirse en derechos, servicios, oportunidades y bienestar para las personas.
Finalmente, el especialista Carlos Omar Zetina Huerta analizó los problemas que enfrenta el campo mexicano:
- El problema del agua. ¿Tenemos agua suficiente, disponible en el momento adecuado y utilizada eficientemente para producir?
- Tecnificación del campo, la cual no debe entenderse como comprar tractores; debe entenderse como el incremento de la productividad por unidad de producción y ser más eficaces y eficientes en el uso del agua, la tierra, el trabajo y el capital.
- Comercialización e intermediarios. El problema del campo mexicano no termina en la parcela; termina cuando el productor logra convertir su producción en ingreso suficiente.
Ante estos desafíos, consideró que el presupuesto debe convertirse en una herramienta de transformación productiva que oriente recursos hacia eficiencia hídrica, no solamente hacia infraestructura hidráulica; pasar de programas de apoyo aislados a procesos integrales de modernización productiva; invertir en la capacidad del productor para capturar mayor valor de su producción; fortalecer organizaciones, cooperativas y esquemas asociativos que permitan a pequeños productores (comprar mejor, producir mejor , negociar mejor y vender mejor); e impulsar la inversión, no solamente la transferencia.
En conclusión, afirmó: el gran reto presupuestario no es solamente cuánto dinero llega al campo, sino cuánto de ese dinero se convierte en productividad, ingreso, resiliencia y bienestar para quien produce.
De manera sucinta, estas son las opiniones de cuatro estudiosos de la Administración Pública egresados de la División de Derecho, Política y Gobierno de la Universidad de Guanajuato, que participaron en el Panel de Análisis y Perspectivas del Presupuesto Federal 2027.
Ustedes como siempre tienen la última palabra.



