¡Aguas que se nos acaba! Ahorro y saneamiento, clave de la supervivencia

Jorge Marcelino Trejo Ortiz
Maestro Jorge Marcelino Trejo Ortiz, presidente del Colegio de Abogados del Estado de Guanajuato

Mucha tinta ha corrido esta semana acerca del anuncio que hizo el Presidente de la Republica de la presa el #Zapotillo, en resumidas cuentas nos avisó que se concluirá el proyecto, que la cortina se queda a 80 metros y que no se afectarán los pueblos que se pretendían inundar en Jalisco, por lo tanto para León (la quinta ciudad más poblada del país) se tendrán que buscar otras formas de resolver su abastecimiento de agua.
No es momento de buscar culpables, porque los podemos encontrar.

Mucho se ha especulado también que se trata de una venganza política, que no existe otra solución para la metrópoli del bajío y que es culpa de los irresponsables que no han hecho su trabajo durante tantos años; Todo envuelto en una flagrante arena política que resulta evidente para los ciudadanos que estamos aterrorizados por el nivel de desarticulación y dialogo entre nuestros distintos órdenes de gobierno.
Gobiernos federales anteriores tampoco fueron capaces de tomar decisiones políticas directas, sin solo regalar espejismos, falsas esperanzas.

No es mi intención abonar hacia teorías conspiratorias o a la diatriba como método de polarización, solo que me preocupa como a muchos ciudadanos la parálisis en la que estamos inmersos y que en medio de esta guerra cuyo único sinsentido es el poder político quedemos vulnerables ante uno de los recursos más indispensables para nuestra subsistencia en este plano terrenal… el agua.
Nuestro acuífero está en veda federal, en espera de una recarga que nunca llega porque nuestra urbanización, tan extendida, no lo permite.
León era un vergel y lo secamos, en la creencia de que el agua era un recurso renovable. Extraemos más agua de la que se recarga con las lluvias. Los acuíferos se van abatiendo casi 2 dos metros por año. Los pozos se perforan a más de 600 metros de profundidad y el agua se extrae a 250 metros. Ha mayor profundidad hay más posibilidades de que el agua tenga metales pesados y tóxicos y por consecuencia más costosa su potabilización.
Sapal explota 153 pozos pero el campo ( no solo los campesinos) explota la exagerada cifra de 1200 pozos, en sistemas de riego ineficientes y en el tráfico de agua, la mayor parte irregular. Paliar nuestra situación seria gran cruzada en el ahorro del agua para los próximos 15 o 20 años.
Implementar sistemas de captación pluvial doméstica e industrial. El saneamiento es otra gran urgencia y que ya se ha demostrado que es ineficaz.
La disyuntiva es simple, esperar a que nos resuelvan nuestra situación, o emprender la solución de nuestro problema, por cierto, muy a destiempo.

Se habla de Inundar algunos poblados y desviar el cauce natural para alimentar a nuestra gran urbe (aunque sea unos cuantos años más) ¿Es la única solución?

Ahora bien, si se determinó la permanencia del proyecto aunque acotado y sin beneficio a nuestra ciudad ¿Es porque ya se tienen otras soluciones?

¡Siéntense a trabajar por el amor de Dios!

¡Platiquen y encuentren soluciones!

Es lo que a los ciudadanos nos cruza por la mente cada vez que atestiguamos estas batallas estériles, con declaraciones, amagos, amenazas y maromas de alto grado de dificultad y que no retroceden las horas contadas que tenemos del vital líquido garantizado.

EL AGUA UN DERECHO HUMANO

A menudo se piensa que los derechos humanos son composiciones abstractas e intangibles, que son de afectación individual y que la garantía de su protección se hace valer por separado en la esfera jurídica de cada persona.

Sin embargo los derechos humanos han ido evolucionando y ya no subsiste esa teoría individualista de garantía por persona, desde finales del siglo pasado hubo un intenso activismo a nivel internacional por la reivindicación de los DESCA (Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales) y sobre todo ponderando la colectividad e interdependencia entre estos derechos que son inalienables a toda la humanidad.

Nuestro país entro una década después (2010 – 2012) a la adecuación constitucional en esas reformas de gran trascendencia en materia de derechos humanos, modificando prácticamente en su totalidad el apartado que hasta entonces conocíamos como garantías individuales para evolucionar a una plena concepción y reconocimiento de derechos humanos.

En pocas palabras se ha de decir que hay derechos que nos son colectivos y que te afectan a ti, a mí y a todos por igual, que son comunes e imprescindibles para toda la ciudadanía; El derecho al agua potable es sin duda uno de los más importantes, basta con echarle un ojo a la historia y que comprobemos la cantidad de pueblos y civilizaciones que se han extinguido cuando han prescindido de ella.

Aún más importante resulta que estos derechos son exigibles colectivamente y no debemos de descartar la posibilidad de asistir a los órganos jurisdiccionales e incluso internacionales para lograr que se condene a nuestras a autoridades a que hagan su trabajo y demuestren la atención que están dando para garantizarlo de manera permanente y progresiva.

Jurídicamente hablando es importante decir que el derecho al agua está consagrado en Tratados Internacionales, en resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas y que incluso existen protocolos internacionales aplicables; En México el sexto párrafo del Art. 4º de nuestra Constitución recoge con claridad lo que en materia hídrica se debe de garantizar al ciudadano, sin en el afán de reproducirlo me permito enunciar que tiene conceptos muy claros y que no admiten controversia alguna:

• Toda persona tiene derecho de acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico.

• El Agua debe ser suficiente, salubre, aceptable y asequible (económicamente accesible)

• El Estado (federación y entidad federativa) garantizara este derecho.

• La Ley establecerá la participación de la federación, las entidades federativas y los municipios.

• La ley definirá el uso equitativo y sustentable de los recursos hídricos.

Además existe una Ley de Aguas Nacionales que detalla la administración y sustentabilidad de los recursos hídricos y ambientales, así como las competencias y reservas exclusivas a la Federación.

GOBERNANTES: ¡AHÍ ESTÁ!

Ahí tienen la receta para poner manos a la obra, pero sobre todo se precisa de la voluntad de unos para explorar opciones y de otros para abrir canales de comunicación que lo permitan.

Este no es un tema menor, se trata de una condición fundamental de nuestra organización social del que deberíamos de estar pendientes todos los ciudadanos, literalmente deberíamos exigir de una y mil formas un trabajo serio, profesional y sobre todo técnico para que se garantice el agua en nuestra ciudad.

¿Nos escandalizábamos de perder un estadio de futbol?

Esperen a que empecemos a perder el agua y que su servicio sea en el mejor de los casos intermitente; es una cuestión de vida, ya no para nosotros, sino para nuestros hijos.

Ha trascendido en medios que existen ya reuniones programadas entre los distintos órdenes de gobierno, por el bien de todos esperemos que estas pronto superen la cortesía, los reproches, las amenazas y las frustraciones para que puedan abordar nuestro futuro de una manera sensata.