Actividades peligrosas

Mtro. Paulino Lorea Hernández.

Según los datos de la Redacción del Periódico A.M. (14 de enero de 2026. Pag. A10, Secc. Sucesos) desde el año 2022 se han venido suscitando periódicamente homicidios o ataques contra físicoculturistas en diversos puntos de la ciudad y se atribuye a acciones relacionadas con el comercio o venta en general de “suplementos alimenticios”, pero no creemos precisamente se trate de esos productos, sino de otras sustancias.

El último evento criminal se registró el 12 de enero en calle Río Almería casi esquina con Bulevar Juan José Torres Landa, como a las ocho de la noche, en contra de Juan Pablo Torres Macías “El Pipiz”, reconocido fisicoculturista local y dedicado a la venta de suplementos alimenticios; en términos coloquiales, el agresor “le metió siete balazos”, y después huyó en una motocicleta; clásico sicario.

Anteriormente, según anales policíacos, el 10 de septiembre de 2022 fue atacado a balazos Juan Carlos Cuellar, en el fraccionamiento El Consuelo. En el año 2023, fueron registradas otras tres agresiones: “El Beto”, Alberto “N”, fue balaceado en la colonia Valle de Señora; luego Omar de Jesús Ortiz Durán fue también atacado a balazos en Avenida Juan Alonso de Torres y López Mateos, y ese 26 de octubre de 2023 el también físicoculturista conocido como “El Charro”, Luis Manuel Lomelí, fue asesinado a balazos a bordo de su camioneta igual en Avenida Juan Alonso de Torres en San Jerónimo.

Si bien, en algunos casos se atribuyen a estos fisiculturistas que a veces son instructores en gimnasios que han proliferado por toda la ciudad, de que acosan o atosigan a las damas que acuden a realizar sus ejercicios, sin importarles sean casadas o comprometidas, creando conflictos pasionales, el común denominador que se ha detectado ha sido el de la venta no de suplementos nutricionales, sino de verdaderos esteroides anabólicos en un mercado negro, y se expenden sin receta médica, y sin la supervisión de médicos o nutriólogos certificados. Los jóvenes o algunos adultos mayores quieren volumen en su cuerpo y verse musculosos rápidamente e ingieren estas fórmulas o mixturas mágicas que les aseguran gran masa muscular rápida y vistosa, en un culto sin mesura ni cuidado para sus cuerpos, sin considerar los problemas de salud posteriores que provocan.

El problema es que esos productos seguramente provienen de origen ilegal y violentando normas de control que propician peligro para la salud, pero generan grandes ganancias fuera de toda declaración fiscal, creando de facto una especie de contrabando oculto que en apariencia no perjudica a nadie.

Y, amables lectores, seguramente ustedes ya adivinarán quien o quienes pueden estar detrás de estos “negocios” mágicos que están en varios puntos de la ciudad, tantos gimnasios haya.

La realidad es que estas actividades se han sumado a otras consideradas peligrosas, como en su tiempo lo fueron los ataques seguidos a los dueños de negocios de lotes y venta de autos usados, quizá por el origen de las unidades comercializadas; así como también, recientemente crímenes y agresiones a propietarios y empleados de barberías y peluquerías en varios puntos de la ciudad, donde se rumoraba se debía a posible venta o distribución minoritaria de drogas, estupefacientes, psicotrópicos u otras sustancias prohibidas en la Ley General de Salud, en sus artículos del 244 al 256.

Resulta obvio que detrás de todas estas actividades peligrosas, se encuentra la operatividad y control del brazo largo del crimen organizado.