En el mes de agosto de cumplieron 100 años del inicio de la Guerra Cristera que ha estado presente entre los católicos, académicos, algunos gobiernos locales y pasado de largo por el gobierno federal y varios grupos políticos.
Se trató de un acontecimiento importante en la historia política y social del país por las siguientes razones: enfrentó al Estado mexicano contra el grupo religioso mayoritario del país. Se trató de un conflicto que duró 3 años de 1926 a 1929, lo mismo que la Guerra de Reforma y por lo mismo, un periodo largo de tiempo. Se trató de la guerra más importante después de 1920 considerado el inicio de pacificación del país después de la Revolución. No se tiene el número de muertos que costó el conflicto, pero la estimación más conservadora es de 90,000 y la más popular de 250,000. En cualquiera de los dos casos estamos hablando de una guerra sangrienta para los mexicanos. No ha sido la única guerra entre el Estado y los católicos, se dieron otros enfrentamientos de menor magnitud en 1934 y 1941; por lo que, no se puede considerar algo superado ni siquiera como un acontecimiento aislado. Finalmente, al tratarse de una guerra que no dejó ganadores y vencidos, quedó una herida abierta que no sana hasta la actualidad.
La Guerra Cristera tiene diferentes lecturas por los grupos políticos, como es normal. Para las organizaciones con un perfil más nacionalista y de izquierda no tiene mucho realce y en algunos casos consideran como fanáticos a los cristeros levantados en armas. Por esa razón, no hay políticos de la 4T que la mencionen y mucho menos en el PRI al ser su fundador, Elías Calles, uno de los protagonistas. En el otro extremo, están los grupos de derecha y cercanos a la Iglesia Católica, como es el caso de los panistas que destacan la resistencia frente al Estado represor. No habrá punto de acuerdo; sin embargo, no es conveniente dejarla en el olvido porque todavía sigue teniendo consecuencias hasta el día de hoy y en eso nos queremos detener.
A pesar de que la Guerra Cristera sucedió hace 100 años no debemos de perder de vista los siguientes aspectos:
RELACIÓN DIFÍCIL ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO
Históricamente en nuestro país ha sido difícil la relación entra la Iglesia y el Estado, con periodos de tolerancia y en otros, de abierto enfrentamiento. No podemos olvidar que la Iglesia se opuso a las constituciones de 1857 y 1917. Por otra parte, por muchos años el Estado no reconoció legalmente a la Iglesia ni a sus ministros, haciéndose de la vista gorda sobre sus actividades.
Fue con la reforma de Salinas de Gortari de 1992 donde se restablecieron las relaciones entre el Estado mexicano y las iglesias, pero los grupos opositores lo señalaron como una alianza con la Iglesia para legitimarse en el poder.
En la actualidad, aunque los principales líderes de la 4T han evitado confrontarse con las iglesias no hay acercamientos importantes; por otra parte, existen ministros y laicos que califican a la 4T de socialistas o masones.
PENDIENTES IMPORTANTES
Por lo mismo, existen pendientes importantes en esta relación. Uno de ellos es el que se refiere a la libertad religiosa. Para la Iglesia católica existe la libertad de culto plasmada en el artículo 24 de la Constitución, pero no el derecho de la libertad religiosa, como un derecho humano que debiera ser reconocido.
Naturalmente, un pendiente más espinoso es el político porque existe una prohibición constitucional para que se utilicen los actos religiosos con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política porque la Iglesia es considerada un factor real de poder en México. En cambio, algunos católicos reclaman el derecho de poder organizarse políticamente conforme a sus valores como sucede en otros países democráticos como Alemania, Italia o Chile.
Lo mismo sucede con la educación que de acuerdo a la Constitución es el Estado el responsable de impartir y garantizar la educación y deja de lado a los padres de familia junto otras organizaciones sociales como lo son los grupos religiosos; mientras que estos reclaman poder aportar a la educación desde sus valores y principios.
TEMAS CONFLICTIVOS
También existen varios y muchos temas donde existen discrepancias y hasta se da una polarización en el país entre las políticas que implementa el Estado mexicano y la visión de la Iglesia Católica y otras iglesias cristianas.
Está el tema de la educación sexual en donde existen diferencias de criterio y método. Para los católicos se trata de una promoción de la sexualidad sin responsabilidad y para sectores a favor de la educación sexual la visión religiosa es anacrónica y poco integral.
El matrimonio entre personas del mismo sexo es otro de los temas en donde existe confrontación. Para los grupos a favor, el Estado debe ampliar estos derechos y hacerlos respetar más allá de las creencias religiosas y los católicos consideran que es propiamente la unión entre un hombre y una mujer que se debe preservar y no distorsionar.
Más complejo y polarizante es el tema del aborto al que se opone rotundamente la Iglesia Católica y para los sectores a favor, más bien como un derecho que debe reconocer a las mujeres. Es uno de los temas que generan más movilización entre los diferentes grupos antagónicos.
CONCLUSIÓN
Es verdad que no estamos cerca de un conflicto de la misma naturaleza en nuestro país, no hay señales de eso. A pesar de ello, se mantiene una relación frágil y compleja en México que sí puede tener momentos de tensión o de acercamiento.
No se debe perder de vista, como ocurrió en la época de Guerra Cristera, que existen diferentes posiciones al interior de la misma Iglesia Católica y de los simpatizantes del Estado. Entre los católicos hay posiciones más radicales y críticas de lo que implementa el Estado y llaman a la movilización; mientras que, hay sectores que privilegian la prudencia y la cooperación. Lo mismo sucede entre los simpatizantes del Estado laico donde los grupos más duros piden leyes más estrictas para evitar cualquier tipo de injerencia de grupos religiosos en temas sociales y políticos. Mientras otra ala, prefiere mantener la política de tolerancia para evitar la agitación social. Como es normal, en ocasiones prevalecen determinadas posiciones y parece ponerse en riesgo la relación y en otras, llega la calma.
A 100 años de la Guerra Cristera hay mucho que aprender, pero poco ánimo para profundizar en este acontecimiento en México.



