Inicio Elecciones 2027 MORENA, Estado, élites y reconfiguración del poder en México

MORENA, Estado, élites y reconfiguración del poder en México

Hacia una interpretación del reacomodo interestatal rumbo al 2027

Ricardo Girón López, analista en Platino News

Resumen

La consolidación de Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) como fuerza política predominante en México ha modificado sustancialmente la configuración del sistema de partidos, las relaciones entre poderes públicos y los mecanismos mediante los cuales diversos grupos políticos disputan posiciones de decisión dentro del Estado. Este artículo propone analizar dicha transformación a partir de una perspectiva histórico-estructural y relacional del poder, articulando los aportes de la teoría marxista del Estado, la concepción gramsciana de hegemonía, la teoría relacional de Nicos Poulantzas, el enfoque estratégico-relacional de Bob Jessop y los estudios sobre organización e institucionalización partidaria de Angelo Panebianco y Robert Michels. Se sostiene que el denominado “reacomodo político en MORENA” no debe ser reducido a conflictos personales, disputas coyunturales o diferencias entre dirigentes, sino comprendido como expresión de una transformación más amplia en las relaciones de poder dentro del Estado mexicano. La institucionalización de MORENA como partido gobernante genera simultáneamente procesos de burocratización, concentración decisoria, circulación de élites, formación de grupos internos y competencia por posiciones institucionales y territoriales. Asimismo, esta dinámica se desarrolla dentro de una economía política caracterizada por la relación asimétrica entre México y Estados Unidos, cuya influencia debe analizarse mediante mecanismos concretos de interdependencia, negociación y capacidad de presión, y no mediante presupuestos deterministas de subordinación. El artículo propone el concepto de reacomodo intraestatal de las élites políticas para estudiar la reorganización de posiciones, alianzas y capacidades de decisión dentro de las instituciones estatales, particularmente en el contexto de la disputa política rumbo a 2027. A propósito de los 15 años de fundación, va mi abrazo fraterno a las/os compañeras/os de base, con quienes comparto la consigna necesaria de ser realistas para soñar lo imposible, como ser utópicos para no dejar de hacer.

Palabras clave: MORENA; Estado mexicano; élites políticas; poder; institucionalización partidaria; economía política; interdependencia asimétrica; reacomodo intraestatal.

Introducción

La transformación del sistema político mexicano durante las últimas décadas ha alcanzado una nueva fase con el ascenso y consolidación de Movimiento Regeneración Nacional (MORENA). La importancia de este fenómeno no radica exclusivamente en la sustitución electoral de unos partidos por otros, sino en la modificación de las relaciones mediante las cuales se organiza, distribuye y reproduce el poder político en México. La victoria presidencial de 2018 y la posterior expansión electoral de MORENA alteraron el equilibrio histórico del sistema de partidos y colocaron a esta organización en una posición de predominio que la literatura reciente identifica como una de las principales transformaciones del sistema partidario mexicano contemporáneo (Ponce, 2024).

Sin embargo, la consolidación electoral de MORENA no implica necesariamente la desaparición de las contradicciones inherentes a todo proceso de institucionalización política. Por el contrario, el tránsito de movimiento social y político a partido gobernante introduce nuevas tensiones entre movilización y burocratización, liderazgo y organización, participación y centralización, representación social y profesionalización política. En este sentido, estudiar MORENA exige superar una perspectiva exclusivamente electoral y analizarlo como una organización política que articula estructuras partidarias, gobiernos, grupos parlamentarios, liderazgos territoriales, redes políticas y diversos intereses sociales y económicos.

El problema central que orienta este artículo consiste en determinar cómo la institucionalización de MORENA como fuerza gobernante está modificando las relaciones de poder dentro del Estado mexicano y qué características adquiere, en este proceso, la competencia entre diferentes grupos políticos por posiciones institucionales, territoriales y estratégicas.

La hipótesis general sostiene que la institucionalización de MORENA ha producido un reacomodo intraestatal de las élites políticas, entendido como el proceso mediante el cual distintos grupos políticos, económicos y territoriales reorganizan sus posiciones, alianzas y capacidades de decisión dentro de las instituciones estatales como consecuencia de una modificación en la correlación de fuerzas políticas.

Desde esta perspectiva, el proceso rumbo a 2027 adquiere relevancia analítica porque permite observar la transformación de las relaciones de poder en un escenario donde las candidaturas, los gobiernos estatales, los congresos locales, las estructuras territoriales y las dirigencias partidarias se convierten en espacios de competencia por la reproducción y ampliación del poder político.

Desarrollo

  1. El Estado como relación social de poder

El análisis del reacomodo político de MORENA requiere partir de una determinada concepción del Estado. No resulta suficiente comprenderlo como una estructura jurídica neutral ni como una maquinaria administrativa separada de las relaciones sociales. Desde una perspectiva materialista, el Estado debe ser entendido como una condensación institucional de relaciones sociales, económicas y políticas históricamente determinadas.

En Marx, el Estado moderno no puede comprenderse al margen de las relaciones materiales de producción y de las contradicciones existentes en la sociedad capitalista (Marx & Engels, 1974). Sin embargo, reducir el Estado a un instrumento directo y mecánico de una clase dominante produciría una interpretación insuficiente de las complejas relaciones existentes entre economía, política e instituciones.

La aportación de Gramsci permite profundizar esta perspectiva al incorporar las categorías de hegemonía, dirección política, consenso y coerción. El poder no se reproduce exclusivamente mediante la fuerza estatal, sino también mediante la construcción de consensos, valores, discursos e instituciones capaces de presentar intereses particulares como intereses generales (Gramsci, 1981).

Poulantzas desarrolla una concepción relacional particularmente relevante para el análisis contemporáneo. El Estado no constituye una entidad exterior a las clases y grupos sociales, sino una condensación material de relaciones de fuerza. Por ello, las contradicciones sociales se inscriben en el interior de las propias instituciones estatales (Poulantzas, 1979). En consecuencia, las disputas entre grupos políticos no deben ser interpretadas únicamente como conflictos personales, sino como manifestaciones de relaciones más amplias de poder.

Esta perspectiva permite formular una premisa fundamental: el Estado no es un espacio vacío ocupado alternativamente por diferentes actores; es un campo institucional estructurado en el que las relaciones sociales y políticas se condensan, reproducen y transforman.

Desde el enfoque estratégico-relacional de Jessop (1990), además, las instituciones estatales presentan determinadas “selectividades estratégicas” que favorecen algunas estrategias, actores e intereses sobre otros. Esto significa que el acceso al Estado no garantiza automáticamente la capacidad de transformar sus estructuras, pero sí modifica las condiciones bajo las cuales diferentes actores pueden disputar el poder.

Desde esta perspectiva, MORENA debe ser analizado no solamente como partido político, sino como uno de los principales vehículos contemporáneos de acceso, distribución y reproducción del poder estatal.

  1. MORENA: de movimiento político a partido gobernante

MORENA surgió inicialmente como una organización político-social vinculada a un proceso de movilización y articulación de diversos sectores inconformes con el régimen político existente. Posteriormente se convirtió en partido político nacional y, a partir de 2018, adquirió una posición central dentro del sistema político mexicano.

La literatura especializada ha identificado diferentes dimensiones de este proceso. Ponce (2024) señala que la irrupción electoral de MORENA modificó profundamente el sistema partidario mexicano, históricamente caracterizado por una importante estabilidad organizativa y por la competencia entre fuerzas consolidadas.

Pero la transformación de un movimiento en partido y posteriormente en fuerza gobernante implica modificaciones organizativas sustantivas. El movimiento puede sostenerse mediante la movilización, la identidad política y la acción colectiva; el partido, en cambio, requiere estructuras permanentes, procedimientos, recursos, cuadros profesionales, mecanismos de selección y dispositivos de coordinación territorial.

Panebianco (1988) plantea que la institucionalización partidaria debe estudiarse a partir de la distribución y reproducción del poder dentro de la organización, así como de la formación de coaliciones dominantes y del control de zonas de incertidumbre organizativa. El partido, por tanto, no es una estructura homogénea, sino un espacio donde diferentes actores negocian, compiten y construyen alianzas.

En el caso de MORENA, esta problemática resulta particularmente significativa debido a la velocidad con que la organización transitó desde una estructura predominantemente movilizadora hacia una organización con responsabilidades gubernamentales, legislativas y territoriales.

La investigación de Bolívar Meza (2017) ya advertía, desde los primeros años de MORENA como partido, la coexistencia entre mecanismos formales de democracia interna y tendencias hacia la concentración del poder. El autor analiza específicamente la selección de dirigencias, candidaturas y mecanismos de decisión, mostrando la necesidad de distinguir entre las normas formales de la organización y su funcionamiento político efectivo.

Esta distinción es fundamental para estudiar el periodo posterior. La institucionalización no debe entenderse como un proceso lineal mediante el cual una organización simplemente adquiere reglas estables. También puede implicar burocratización, profesionalización, concentración decisoria y formación de grupos dirigentes.

  1. Élites políticas, organización partidaria y competencia por el poder

La teoría de las élites proporciona otra dimensión indispensable para interpretar el proceso. Mosca, Pareto y Michels mostraron, desde diferentes perspectivas, que las organizaciones políticas tienden a generar minorías dirigentes capaces de concentrar recursos, conocimientos y capacidad de decisión.

Michels (1911/1962), mediante su conocida tesis sobre las tendencias oligárquicas de las organizaciones, sostuvo que la complejidad organizativa genera mecanismos de delegación que pueden producir concentración del poder. No obstante, una investigación contemporánea no debe convertir esta proposición en una ley determinista. Estudios posteriores han mostrado que la intensidad de las tendencias oligárquicas depende de condiciones institucionales, sociales y organizativas específicas.

Por ello, para estudiar MORENA resulta metodológicamente más adecuado preguntar qué grupos controlan determinados recursos, cómo se construyen las coaliciones internas, cuáles son los mecanismos de selección de candidaturas, qué actores controlan estructuras territoriales y cómo circulan los cuadros entre partido, gobierno y legislativo.

Aquí aparece la utilidad del concepto de élite política. Una élite no debe definirse únicamente por su posición formal. Es necesario considerar también su capacidad efectiva de influir sobre decisiones, recursos, nombramientos, candidaturas y políticas públicas.

En consecuencia, el objeto de estudio no debe ser exclusivamente la dirigencia nacional de MORENA. Deben considerarse también las élites estatales, los liderazgos territoriales, grupos parlamentarios, gobernadores, funcionarios públicos, operadores electorales y redes políticas capaces de articular recursos institucionales y territoriales.

De esta manera, el reacomodo político rumbo a 2027 puede ser estudiado como una competencia entre diferentes configuraciones de poder por controlar posiciones estratégicas dentro del aparato estatal.

  1. El reacomodo intraestatal como categoría analítica

A partir de la articulación de las perspectivas anteriores se propone la categoría de reacomodo intraestatal de las élites políticas.

Esta categoría designa el proceso mediante el cual diferentes grupos políticos, económicos y territoriales modifican sus posiciones relativas dentro de las instituciones estatales, reorganizan alianzas, redistribuyen recursos y desarrollan nuevas estrategias para preservar o ampliar su capacidad de decisión.

El concepto contiene cinco dimensiones:

  1. Institucional: competencia por cargos gubernamentales, legislativos y partidarios.
  2. Territorial: disputa por estructuras locales, municipios, distritos y gobiernos estatales.
  3. Organizativa: formación de grupos, alianzas y coaliciones dentro de MORENA.
  4. Económica: vínculos diferenciados entre actores políticos y grupos económicos.
  5. Internacional: condicionamientos derivados de la posición de México dentro de la economía política internacional.

Esta categoría permite evitar dos reduccionismos. El primero consiste en explicar los conflictos internos exclusivamente mediante diferencias ideológicas. El segundo consiste en reducirlos a enfrentamientos personales.

La competencia política puede contener componentes ideológicos, pero también disputas por candidaturas, recursos, posiciones institucionales, control territorial y capacidad de decisión.

Por tanto, el reacomodo debe estudiarse como una transformación de la correlación de fuerzas.

  1. Estado, capital y autonomía relativa

Una dimensión adicional corresponde a las relaciones entre poder político y poder económico.

Desde Poulantzas (1979), el Estado capitalista no puede comprenderse como simple instrumento directo de una clase homogénea. Las clases dominantes presentan fracciones con intereses diferenciados y, en determinadas coyunturas, contradictorios. El Estado posee cierta autonomía relativa precisamente porque necesita organizar y mantener las condiciones generales de reproducción del orden social.

Esta perspectiva resulta particularmente útil para analizar las relaciones entre MORENA, los grupos empresariales y las estructuras económicas nacionales.

La investigación debe evitar dos posiciones igualmente problemáticas. La primera consiste en asumir que MORENA representa automáticamente los intereses de un determinado grupo económico. La segunda consiste en afirmar que el gobierno se encuentra completamente separado de las estructuras económicas.

La alternativa consiste en reconstruir empíricamente las relaciones entre actores políticos y económicos mediante evidencia documental, trayectorias profesionales, participación en organismos empresariales, vínculos institucionales, contratos, políticas públicas, redes de intermediación y procesos de toma de decisiones.

Así, la relación entre política y economía se convierte en un problema de investigación y no en una conclusión previamente establecida.

  1. México y Estados Unidos: interdependencia asimétrica

El reacomodo político mexicano tampoco puede estudiarse al margen de la posición internacional de México.

La relación con Estados Unidos constituye una dimensión estructural debido a la magnitud de los vínculos comerciales, productivos, migratorios, financieros, energéticos y de seguridad. Sin embargo, definir esta relación simplemente como “intervención estadounidense” resultaría conceptualmente insuficiente si no se especifican los mecanismos concretos mediante los cuales se ejerce influencia.

Castro-Rea (2022) propone comprender América del Norte mediante la categoría de interdependencia asimétrica. Estados Unidos posee una posición de poder considerablemente mayor, pero la relación no constituye una dependencia absolutamente unilateral: la economía estadounidense también obtiene beneficios sustantivos de la integración regional y de la contribución mexicana a las cadenas productivas, los mercados y la fuerza laboral norteamericana.

Por ello, la investigación debe estudiar la influencia internacional mediante variables observables: presión diplomática, negociación comercial, cooperación de seguridad, política migratoria, inversiones, cadenas de suministro, dependencia tecnológica, mecanismos financieros y capacidades de negociación.

La soberanía, en consecuencia, no debe analizarse como una condición absoluta, sino como una capacidad política que se ejerce dentro de relaciones internacionales estructuralmente desiguales.

  1. El proceso rumbo a 2027

El proceso electoral de 2027 constituye un escenario privilegiado para observar el reacomodo político porque las elecciones intermedias y locales pueden funcionar como mecanismos de redistribución de poder dentro de las organizaciones políticas.

Las candidaturas permiten observar qué grupos poseen capacidad de nominación; las alianzas muestran qué actores tienen capacidad de negociación; las estructuras territoriales permiten identificar redes de movilización; y los resultados electorales muestran qué grupos logran convertir recursos organizativos en poder institucional.

Por ello, el análisis debe construir una secuencia causal susceptible de comprobación:

cambio en la correlación electoral → acceso al gobierno → institucionalización partidaria → formación de grupos internos → competencia por posiciones estatales → alianzas políticas y económicas → disputa territorial → interacción con factores internacionales → reacomodo de élites → nueva correlación de fuerzas.

Esta secuencia permite formular una agenda de investigación empírica.

El estudio de casos deberá identificar, por ejemplo, trayectorias de dirigentes, circulación de cuadros entre partido y gobierno, mecanismos de selección de candidaturas, composición de coaliciones, conflictos internos, redes territoriales y resultados electorales.

En este punto resulta fundamental diferenciar entre hecho, evidencia, interpretación, explicación y evaluación. Una acusación pública no constituye por sí misma una demostración científica; una coincidencia temporal no demuestra causalidad; y una relación política visible no implica necesariamente subordinación económica.

Una investigación doctoral o de critica culta debe, por tanto, sostener sus afirmaciones en fuentes verificables y permitir que sus hipótesis puedan ser confirmadas, modificadas o refutadas mediante evidencia.

  1. Una agenda de investigación para el análisis del poder político

El concepto de reacomodo intraestatal permite construir una agenda de investigación capaz de superar los estudios exclusivamente electorales sobre MORENA.

La pregunta fundamental deja de ser simplemente quién gana una elección y pasa a ser qué relaciones de poder se modifican después de una elección, qué grupos se fortalecen, cuáles pierden posiciones, qué instituciones adquieren mayor centralidad y cómo se reorganizan las alianzas políticas y económicas.

De esta forma, MORENA constituye un caso privilegiado para analizar una cuestión más amplia: la transformación del Estado mexicano en un contexto de cambio partidario, concentración electoral, competencia intraélite, persistencia de estructuras económicas capitalistas e interdependencia internacional asimétrica.

La cuestión de fondo no consiste únicamente en determinar si MORENA representa una ruptura o una continuidad respecto del régimen político anterior. El problema científico consiste en identificar qué estructuras se han transformado, cuáles permanecen y mediante qué mecanismos se produce la combinación entre cambio y continuidad.

Conclusiones

El análisis desarrollado permite sostener que el denominado reacomodo político de MORENA no debe interpretarse exclusivamente como una disputa coyuntural entre dirigentes o como una sucesión de conflictos personales. Se trata de un fenómeno potencialmente más profundo: la reorganización de las relaciones mediante las cuales distintos grupos políticos disputan posiciones, recursos y capacidades de decisión dentro del Estado mexicano.

La institucionalización de MORENA ha modificado el sistema partidario y ha generado nuevas condiciones de competencia. El tránsito de movimiento a partido y posteriormente a fuerza gobernante implica necesariamente la construcción de estructuras burocráticas, mecanismos de selección, redes territoriales y coaliciones internas. Estos procesos pueden fortalecer la capacidad institucional del partido, pero también generar concentración de poder y tendencias oligárquicas.

La teoría de Poulantzas permite comprender que dichas disputas no ocurren fuera del Estado, sino dentro de un entramado institucional que condensa relaciones sociales y correlaciones de fuerza. Desde esta perspectiva, la lucha por candidaturas, gobiernos, posiciones legislativas y estructuras partidarias forma parte de una disputa más amplia por la orientación y control de determinadas capacidades estatales.

El concepto de reacomodo intraestatal de las élites políticas constituye, en este sentido, una herramienta analítica para estudiar la reorganización de esas relaciones de poder. Su utilidad reside en que permite integrar dimensiones institucionales, territoriales, organizativas, económicas e internacionales sin reducir ninguna de ellas a una explicación monocausal.

Asimismo, la relación México-Estados Unidos debe ser incorporada al análisis desde la categoría de interdependencia asimétrica. La existencia de una relación estructuralmente desigual no implica que la política mexicana sea completamente determinada desde el exterior. Por el contrario, la asimetría genera restricciones, incentivos y capacidades diferenciadas de negociación, pero también espacios de agencia política.

Rumbo a 2027, la cuestión central será determinar si MORENA avanza hacia una institucionalización capaz de generar reglas relativamente estables y mecanismos de procesamiento de sus conflictos internos, o si el predominio electoral se acompaña de una concentración creciente de las decisiones en grupos reducidos.

La investigación doctoral o la crítica culta deberá, por tanto, evitar tanto la idealización como la descalificación apriorística de MORENA. El objeto científico no es demostrar que el partido representa necesariamente una ruptura democrática ni, en sentido contrario, confirmar anticipadamente una hipótesis de regresión autoritaria. El objetivo consiste en identificar empíricamente las transformaciones de las relaciones de poder.

En última instancia, estudiar MORENA rumbo a 2027 significa estudiar una transformación más amplia del Estado mexicano. El problema central no es solamente quién ocupa el poder, sino cómo se reorganiza el poder, qué grupos logran convertir sus recursos políticos en capacidades institucionales, qué relaciones económicas condicionan esa disputa y cuáles son los límites estructurales de la transformación política dentro del capitalismo mexicano.

 

Bibliografía

Bolívar Meza, R. (2017). Movimiento de Regeneración Nacional: democracia interna y tendencias oligárquicas. Foro Internacional, 57(2), 460–489. https://doi.org/10.24201/fi.v57i2.2385

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