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¿Está lista para reconocerla?

 Para que usted pueda reconocer a su hija vamos a hacer una videollamada. ¿Está lista? Vamos a abrir la bolsa.

María de Jesús tiene casi 50 años. Está sentada en las instalaciones de la Fiscalía de Celaya. No le dieron la opción de que el reconocimiento fuera presencial. No le dieron la opción de ser atendida por una psicóloga antes.

A través de un teléfono, vio el cuerpo de su hija. Abrieron la bolsa y supo que era ella desde que le vio el rostro.

Cuando le pregunté si estaba conforme con haberla reconocido así, me dijo que no. Pero nadie le dio otra opción.

Su hija es Karla de Jesús, tenía 16 años, era la mayor de tres.

El pasado lunes fue a la escuela como todos los días. Salió a las 2:10 de la tarde con un compañero. Como no llegaba a la hora habitual, María de Jesús comenzó a marcarle. No contestó.

En algún momento de la tarde-noche le contestó el papá de ese compañero. La citaron en un lugar: en la cañada, por el río Laja, en Mandujano.

María de Jesús y su familia llegaron antes de las 10 de la noche, ya había personal de seguridad pública. Ahí distinguieron el cuerpo de Karla flotando. Sin ropa. Apenas un zapato y un suéter que sostenía en una de sus manos boca abajo.

Y aquí está lo que no deja dormir: el acta de defunción de Karla señala la hora de muerte a las siete de la noche. Todo ocurrió presumiblemente en menos de cinco horas. De las 2:10 que salió de la escuela, a las 7 de la noche.

En menos de cinco horas una niña de 16 años que fue a la escuela ya no volvió. Y hoy no hay respuestas y no hay detenidos.

Mientras hablo con María de Jesús, ella está velando a su hija. Me la define así: “Era tan tranquila, de tan pocas palabras, que yo le tenía que sacar las palabras para platicar con ella. Era tímida y solamente tenía algunas amigas”.

María de Jesús vive en Paseo del Grande, en Apaseo el Alto, con su esposo y sus dos hijos más. Es una mujer de trabajo, que probablemente no concluyó la primaria, y que hoy enfrenta sola a la Fiscalía y a un gobierno municipal que no la ha mirado.

Días después del reconocimiento por videollamada, el cuerpo de Karla llegó a su casa en una unidad de la Fiscalía. Llegaron dos cuerpos. Abrieron las puertas del vehículo y ahí estaba.

A la familia ya le entregaron la mochila. No tienen el teléfono todavía.

En esas primeras horas hubo una persona detenida: el joven que acompañaba a Carla aquel lunes. Los dos menores de edad. Fue liberado horas más tarde por falta de pruebas.

Han pasado siete días. Siete días y María de Jesús y su familia no han sido atendidas. No han tenido ningún tipo de atención ni acompañamiento psicológico por parte de ninguna autoridad. El argumento que les dan es que no hay fechas y no hay personal disponible.

Pongámoslo con todas sus letras: la autoridad municipal, la panista Monserrat Mendoza Cano tardó una semana en sacar un pésimo comunicado sobre una muerte violenta que sacudió Apaseo el Alto.

Y mientras, la Fiscalía: María de Jesús va a estar enterrando a su hija en el cementerio cuando le llamen para decirle que la única persona detenida ha sido liberada.

Así opera el Estado en Apaseo el Alto. Te muestra a tu hija en una bolsa por videollamada, te deja sin atención psicológica porque no hay fechas, y te avisa que no hay justicia mientras la estás enterrando.

Eso no es falta de protocolo. Es violencia institucional. Es crueldad.

Karla de Jesús tenía 16 años. Era tímida. Era tranquila. Era la mayor de tres.

Y el Estado no pudo garantizarle lo más básico: volver con vida de la escuela. Y a su madre no pudo garantizarle lo más humano: llorar a su hija con dignidad.

Postada.

Se cumplieron dos años de la Alerta por Violencia de Género en Guanajuato. La Alerta no es la que le muestra a una madre el cuerpo de su hija por videollamada dentro de una bolsa. Esa crueldad no es culpa del mecanismo, es del Estado. Pero al gobierno de Libia Dennise le ha resultado cómodo culpar a la Alerta para no asumir su fracaso. Y de esto, seguro tampoco se ha enterado el IMUG, más ocupado en organizar eventos que en generar política pública.