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Fallece Otto Sirgo, pilar del teatro y televisión en México

El actor nacido en La Habana, es ya consideado hijo adoptivo de San Miguel de Allende, Guanajuato.

Otto Sirgo, el actor que dejó la ciudad de México para mudarse a San Miguel de Allende en el 2017.

Agencias, 29 de septiembre de 2026.- El mundo del espectáculo en México está de luto tras confirmarse el fallecimiento del reconocido actor y director Otto Sirgo (La Habana, 19 de diciembre de 1946- 29 de septiembre de 2026), una de las figuras más respetadas y queridas en la escena artística nacional.

Con una trayectoria impecable que abarcó más de cinco décadas en televisión, cine y teatro, su partida deja un profundo vacío en el público que creció disfrutando de sus interpretaciones.

Un legado familiar y una infancia entre bambalinas

Aunque desarrolló toda su carrera en México y se convirtió en un referente indiscutible del arte dramático en el país, Otto Sirgo nació en La Habana, Cuba, el 19 de diciembre de 1946. Venía de una distinguida estirpe artística: hijo del célebre actor cubano Otto Sirgo (padre) y de la actriz Conchita Magaña.

Crecer en un entorno completamente enfocado en los escenarios definió su destino desde muy joven. Tras el éxodo de su familia debido al contexto político de su país natal, encontró en México un hogar definitivo. Fue en tierras mexicanas donde no solo asentó su vida, sino donde comenzó a cimentar una fructífera carrera actoral.

Los trabajos que marcaron su trayectoria

Su versatilidad le permitió transitar con enorme soltura entre los roles de galán clásico, villano memorable y personaje de carácter. Su debut en la pantalla grande y chica a finales de los años 60 abrió paso a una lista interminable de producciones icónicas en Televisa.

Entre las telenovelas más emblemáticas que consolidaron su estatus como figura estelar se encuentran:

  • Rina (1977) y Rosa Salvaje (1987), producciones históricas que le dieron gran proyección popular.

  • Alcanzar una estrella II (1991), un fenómeno juvenil de la época.

  • Lazos de amor (1995) y El privilegio de amar (1998), donde demostró la solidez y madurez de su talento.

  • Niña amada mía (2003) y Alma de hierro (2008), manteniéndose vigente en el gusto de las nuevas generaciones.

Además de su paso por la televisión, Otto Sirgo destacó ampliamente en el teatro, participando y dirigiendo montajes de corte dramático y comedia, además de incursionar con éxito en series para plataformas digitales en sus últimos años de actividad.

Descanse en paz, Otto Sirgo: una figura elegante, talentosa y fundamental en la historia del entretenimiento en México.