Conmemorar es traer a la memoria lo que hemos sido, somos y queremos ser como una nación independiente, libre y soberana; así lo confirman hoy los 216 años de conmemoración de la Toma de la Alhóndiga de Granaditas, majestuoso e histórico lugar de Guanajuato capital, que conjuga el pasado con el presente y devela uno de los episodios más dramáticos y decisivos que trazaron el surco y la ruta de la Guerra de Independencia de México.
La Alhóndiga de Granaditas más que haber sido un edificio de depósito o almacén de granos, es un lugar emblemático y referente histórico que temporalmente se ubica en la primera etapa de la llamada “Independencia de México”, misma que nos da la oportunidad de remembrar a los héroes que lucharon por la cristalización de los ideales en el inicio de esta gesta histórica. Fundamentalmente, a 18 días del “Grito de Dolores”, con la participación del minero Juan José de los Reyes Martínez, conocido por el apodo “El Pípila”, quien –dice la leyenda–, tomó una pesada laja de piedra sobre la espalda y una antorcha encendida en la mano le prendió fuego a una serie de “cuetes”, atados alrededor de esta construcción. Con esta hazaña heroica todos los insurgentes tomaron en su poder este lugar, haciendo prisioneras a las familias españolas que por orden del intendente Juan Antonio Riaño se habían refugiado en la Alhóndiga.
Pero ¿Qué representaba Guanajuato en esa época? Guanajuato geopolíticamente era un objetivo estratégico por ser una ciudad rica en recursos y ser uno de los centros mineros más prósperos de la Nueva España. No obstante, cabe preguntar: ¿fue este el móvil de la Toma de la Alhóndiga de Granaditas? Más aún, ¿cuáles fueron las razones que motivaron la Independencia de México?
El legado histórico del inicio de la Independencia de México no puede comprenderse sin la influencia del pensamiento político de los “Enciclopedistas” en los representantes del pueblo francés. Menos aún, en el pensamiento de los insurgentes guanajuatenses, que en la llamada “La Francia Chiquita” hicieron de San Felipe Torresmochas, el “surco de la Patria” como lo han reconocido diversos historiadores.
Más allá de estas leyendas y motivaciones estratégicas, habrá que analizar los sucesos históricos a partir de los textos, contextos e intencionalidades de los autores, como lo plantea el historiador británico Quentin Robert Duthie Skinner, en virtud de que la historia puede tener múltiples interpretaciones.
Lo cierto es que el inicio del movimiento de la Independencia de México es el punto de partida, consolidación y fundamentos de nuestra identidad como nación. Nuestra nación es rica no sólo en sus recursos naturales, sino en sus valores cívicos culturales, que denotan el carácter de lo que hemos sido, somos y queremos ser.
Circunstancia oportuna para que todos los actores políticos, económicos y sociales conmemoren, este 28 de septiembre, este legado histórico que nos permita compartir los valores y cultivar la tolerancia en la diversidad y reflexionar con seriedad el Proyecto de Nación, que deseamos construir.
“¡La Patria es Primero!” …, dijo Vicente Guerrero.
Ustedes tienen la palabra.



