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De palabras

“Nunca sabemos exactamente qué es lo que nos enamora de una persona, pero una mirada, una palabra, una sonrisa de pronto, nos tuerce la vida y ya nunca volvemos a ser quienes fuimos. (…) los humanos somos tan frágiles que aun lo que no sabemos, nos puede cambiar la vida.” Mempo Giardinelli
“Se puede estar convencido de querer algo si se sabe que el deseo es irrealizable. Pero si de pronto se encuentra ante la posibilidad de que ese deseo se convierta en realidad, solo se desea una cosa: no haberlo deseado.” Michael Ende
“La profundidad de la oscuridad a la que puedes descender y aun así vivir es una medida exacta de la altura a la que puedes aspirar a llegar.” Plinio el Viejo
“Aunque el corazón humano puede tener que detenerse para descansar cuando escala las alturas del afecto, rara vez se detiene en la pendiente resbaladiza del odio.” Honoré de Balzac
“La vida es una cosa increíble. Puedes ver cómo se avecinan los problemas y no puedes hacer nada para evitar que lleguen. Solo tienes que sentarte, mirar y esperar.” V.S. Naipaul
“Nosotros opinamos con nuestros intelectos, pero vivimos con nuestros corazones.” Naguib Mahfouz
“Existen muros internos muy altos que se derrumban ante un gesto de pura ternura.” Massimo Bisotti
“Hace tiempo aprendí que las historias no son totalmente ciertas o falsas, porque se nutren de verdades a medias, de mentiras bien contadas o de recuerdos borrosos. Recuerdos que se pierden entre el humo de los fogones.” Laura Esquivel
“En nuestra vida hay un solo color, como en la paleta de un artista, que da sentido a la vida y al arte. Es el color del amor.” Marc Chagall
“El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja, el problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos son complejos.” Fernando Savater
“El alma tiene oídos propios para oír cosas que la mente no entiende.” Rumi
“Ella me ha ayudado, aún sin darse cuenta, a sobrellevar la carga de mis pesares más que ninguna otra persona en el mundo y todo a través del simple hecho de su existencia.” Oscar Wilde
“Las cuatro condiciones de la felicidad: Vivir al aire libre, Amar al prójimo, Libertad de ambición, Creación.” Albert Camus
“La vida es una colección de momentos fugaces, grandes viajes y verdades profundas.” Lía Risco
“A veces pienso que tal vez no estoy destinada a ser comprendida, que mi esencia es demasiado caótica para encajar en el orden de la vida.” Clementine
“No hay casualidades sino destinos. No se encuentra sino lo que se busca, y se busca lo que en cierto modo está escondido en lo más profundo y oscuro de nuestro corazón. Razón por la cual uno termina por encontrarse al final con las personas que debe encontrar.” Ernesto Sabato
“El amor tiene colores que jamás he visto, luces escondidas en sus múltiples alas. El amor huele a tierra mojada y a hierbas, pero, sobre todo, sabe a soledad. Es un largo lamento que me quema los labios, y al mismo tiempo, la sombra de una flor que se disuelve en el aire cuando intento atraparla.” Federico García Lorca
“No quiero tenerte para llenar mis partes vacías, quiero estar llena conmigo, quiero estar tan completa que pueda encender toda una ciudad. Y luego quiero tenerte porque los dos juntos podríamos prenderle fuego.” Rupi Kahur

De palabras estamos hechos, de un lenguaje que nos estructura para poder narrarnos ante otros y sobre todo para mostrarnos quiénes somos ante uno mismo. De palabras vamos llenando el vacío existencial que nos agobia a veces y nos reconforta otras tantas veces, miles de palabras que se pierden en la historia de los tiempos, palabras que nacen y se renuevan en sentidos y significados. Las palabras nos dan continente y dan forma a los deseos, a los recuerdos, nos dan alas y nos dan cielos limpios para crear y para reconocer lo que se siente en el corazón, lo que se percibe con el cuerpo, lo que se intuye con el alma.

Nada tan inquietante como la palabra, la que se expresa, la que se plasma en papel, la que ahora queda registrada en bytes, la que se convierte en consigna libertaria, la que permite crear historias desde la fantasía, palabra que se convierte en canción, en proclama, en poema, en lamento, en epitafio, en sueño, en alegoría, en metáfora, en protesta, en novela, en filosofía, en conocimiento, en axioma, en descripción, en teoría, en sentimiento, en concepto, en reclamo, en seducción, en principios, en cuento, en epígrafe, en acertijo, en idea, en vida, en esquela fúnebre, en recuerdo, en placer, en dolor, en victoria, en compasión, en solidaridad, en ternura, en amor.

De palabras está hecha la vida, las dichas y las que se quedan en los resquicios del alma, las que se pronuncian de golpe y las que se escapan sigilosas por las comisuras de los labios, las que muerden y dan tarascadas para defender, las que se subliman con la poesía. Palabras que se crean con la fuerza del deseo y las que nacen de la libertad, palabras que buscan y encuentran lo que se necesita para tener motivos para sentir el aire en los pulmones y para hacer que las manos hagan y que la mente piense.

Palabras que se guardan y palabras que se añejan, palabras que alegran la vida y palabras que como dagas lastiman, palabras que amargan el corazón y palabras que nos llevan a sentir la dulzura de la alborada y las que son recordatorio del ocaso y de la finitud, palabras breves, simples, palabras secas, duras, recias, palabras complejas, palabras rimbombantes, palabras que unen, palabras que separan, palabras que juegan a conjugarse y moverse en el tiempo, palabras que son sonido estridente y otras que son trazos sublimes sobre el papel, la pantalla, el lienzo y la piel.

Hoy, en el que se afirma a la ligera que no se lee, habrá que ver que es una época en que se lee mucho, pero de forma diferente; entender que la palabra es anterior a la imagen, y que las imágenes convocan a las palabras y a los sentimientos, retan a la inteligencia y obligan a pensar. Aunque hoy se lee poco, no se reflexiona mucho, y se opina de todo de manera abundante sin muchos argumentos ni originalidad, y de alguna manera el condicionamiento que hacen los algoritmos en las redes sociales se manifiesta como cultura digital, en donde, con bots y sin ellos, se repiten afirmaciones desde un condicionamiento social que es motivo para una alerta legítima, ante la palabra que describe y que sostiene una verdad, aun relativa, y la palabra que se mantiene en la mentira, que falsea situaciones y hechos, y se presenta como absoluta.

La palabra es el territorio de la comunicación, es la zona que nos permite, si es que queremos, el poder comprendernos. La palabra es vehículo para construir acuerdos, para llegar a disfrutar la paz, la salud, y poder convivir de maneras humanas, en las que se respeta la individualidad y se configura la comunidad humana, bajo acuerdos para crear un mundo justo, libre, humano y socialmente colaborativo.

La poesía está hecha de palabras y es una hermosa forma de ejemplificar lo que se puede decir para entender la vida, palabras que tejen intangibles sobre la realidad.

 

La poesía
camina por el pueblo.
Trepa a los techos,
entra por la ventana,
golpea a las puertas
buscando un lugar donde hacer su fuego.
Si no fuera así,
poco valdría.
Edith Vera

Escribir es una forma de ver

con los ojos cerrados

y descubrir que dentro

de las palabras

se encuentran las alas,

escribir es escuchar al silencio

es parar el tiempo,

es dejar que la poesía

te susurre al oído

eso que no se atreve

gritar el alma…

Marlis Aros

 

Gracias te doy, corazón mío,

por no quejarte, por ir y venir

sin premios, sin halagos,

por diligencia innata.

Tienes setenta merecimientos por minuto.

Cada una de tus sístoles

es como empujar una barca

hacia alta mar

en un viaje alrededor del mundo.

Gracias te doy, corazón mío,

porque una y otra vez

me extraes del todo,

y sigo separada hasta en el sueño.

Cuidas de que no me sueñe al vuelo,

y hasta el extremo de un vuelo

para el que no se necesitan alas.

Gracias te doy, corazón mío,

por haberme despertado de nuevo,

y aunque es domingo,

día de descanso,

bajo mis costillas

continúa el movimiento de un día laboral.

Wisława Szymborska

Hoy puede ser un gran día

Plantéatelo así

Aprovecharlo o que pase de largo

Depende en parte de ti

Dale el día libre a la experiencia

 

Para comenzar

Y recíbelo como si fuera

Fiesta de guardar

No consientas que se esfume

Asómate y consume

La vida a granel

 

Hoy puede ser un gran día

Duro con él

Hoy puede ser un gran día

Donde todo está por descubrir

Si lo empleas como el último

Que te toca vivir

 

Saca de paseo a tus instintos

Y ventílalos al sol

Y no dosifiques los placeres

Si puedes, derróchalos

Si la rutina te aplasta

Dile que ya basta

De mediocridad

 

Hoy puede ser un gran día

Date una oportunidad

 

Hoy puede ser un gran día

Imposible de recuperar

 

Un ejemplar único

No lo dejes escapar

Que todo cuanto te rodea

Lo han puesto para ti

No lo mires desde la ventana

Y siéntate al festín

 

Pelea por lo que quieres

Y no desesperes

Si algo no anda bien

Hoy puede ser un gran día

¡Y mañana también!

Joan Manuel Serrat

 

Mariangela Gualtieri escribió:

“En cierto momento, comprendí que mi poesía debía cantar a la alegría, servir no solo como contrapunto al estribillo de dolor de las noticias diarias, esa voz que, desde todas partes, cada día, nos recuerda nuestro propio horror y el de nuestra especie. Más aún, porque, en mi opinión, la alegría no es lo opuesto al dolor; la alegría no tiene opuesto. Percibí una ingratitud generalizada y la necesidad de expresar un profundo agradecimiento, y de hacerlo nombrando la belleza del mundo.”

Y Emil Cioran nos pone en la reflexión ética con el uso de la palabra para afirmar el valor de vivir y el sentido y significado de la vida:

“La vida es realmente interesante y atractiva, porque, por debajo de todo, no tiene sentido. Y, a este respecto, yo doy siempre este ejemplo: uno puede dudar absolutamente de todo, afirmarse como un nihilista, y sin embargo caer enamorado como el más grande de los idiotas. Esta imposibilidad teórica de la pasión, que la vida real no cesa de burlar, hace que la vida tenga cierto encanto, indiscutible, irresistible. Uno sufre, uno se ríe de sus sufrimientos, uno hace lo que quiere, pero esta contradicción fundamental es quizá finalmente lo que hace que la vida valga aún la pena de ser vivida…”

Las palabras, entonces, no son solo herramientas de comunicación, sino el tejido mismo de nuestra existencia, la materia con la que construimos sentido en medio del sinsentido que Cioran señala. Cada palabra pronunciada, escrita, susurrada o gritada es un acto de resistencia contra el vacío, un intento de nombrar la belleza del mundo como propone Gualtieri, de agradecer al corazón que late setenta veces por minuto sin pedir halagos como canta Szymborska, de plantear cada día como el gran día que puede ser según Serrat.

En esta época de algoritmos y bots, de palabras que se repiten sin reflexión y de mentiras que se presentan como absolutas, recuperar la palabra verdadera, la que describe y sostiene una verdad, aunque sea relativa, es un acto revolucionario. Porque la palabra que nace de la libertad y se crea con la fuerza del deseo es la que permite construir acuerdos, la que configura comunidad, la que hace posible un mundo justo y humano. La poesía camina por el pueblo, golpea a las puertas buscando un lugar donde hacer su fuego, y si no fuera así, poco valdría todo lo demás.

Y en medio de la contradicción fundamental que hace que la vida valga la pena, las palabras nos permiten caer enamorados como el más grande de los idiotas, sufrir y reírnos de nuestros sufrimientos, hacer que las manos hagan y que la mente piense. Las palabras que se guardan en los resquicios del alma, las que muerden y dan tarascadas para defender, las que se subliman con la poesía, todas ellas son las alas que descubrimos cuando escribimos con los ojos cerrados, cuando escuchamos al silencio, cuando dejamos que la poesía nos susurre al oído eso que no se atreve a gritar el alma.

De palabras estamos hechos, y con palabras llenamos el vacío existencial, nombramos la belleza, agradecemos al corazón que no se queja, y nos plantamos ante cada día como si fuera el último que nos toca vivir. Porque hoy puede ser un gran día, y mañana también, si nos atrevemos a consumir la vida a granel, a salir de la ventana y sentarnos al festín, a pelear por lo que queremos sin desesperar. Las palabras son el fuego que la poesía busca hacer en cada casa, en cada corazón, en cada resquicio del alma. Y ese fuego, al final, es lo único que nos mantiene vivos, humanos, dignos de ser narrados.