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Ahora Sinaloa

El Maestro Francisco Meza es académico, investigador, politólogo y columnista en Platino News.

Todavía no se sale del embrollo de Andy López Beltrán cuando irrumpe súbitamente el caso de Sinaloa con Rubén Rocha y Enrique Inzunza.

Se trata de otro caso complejo en el seno de la 4T por el nivel de funcionarios implicados y por su cercanía con López Obrador, fundador y líder máximo de su movimiento.

Es imposible agotar el tema por la información limitada con la que se cuenta, como se comentó en el caso de López Beltrán, pero sí es importante lo que está significando en este momento para la 4T y para la presidenta de México.

Aunque están conectados Rubén Moya y Enrique Inzunza se abordará por separado para un mayor detenimiento.

ROCHA MOYA

Lo que se tiene en resumen es que Rocha Moya decidió irse por la libre para regresar a la gubernatura, la presidenta lo desaprobó y el partido, gobernadores y legisladores cerraron filas en torno a Claudia Sheinbaum.

Hasta aquí, simpatizantes de la 4T le anotan una victoria a la presidenta; sin embargo, el caso está lejos de encontrar una salida. Podríamos tener la situación que describe Bravo Regidor:” El desprestigio se capotea, a la indisciplina se le responde de inmediato” y eso no es ninguna solución. Ahora se sabe que existe una carpeta de investigación, se desconocen los avances y al gobierno de Estados Unidos se le exigen pruebas en un verdadero galimatías legal que parece más articulado para ganar tiempo que para esclarecer los posibles vínculos.

Mientras tanto, el estado de Sinaloa se encuentra a la deriva con un problema de seguridad por los enfrentamientos entre los chapos y la mayiza junto con los problemas económicos que han venido denunciando empresarios locales.

Hay que decir que el aspecto político no está siendo la solución cuando se nombra como gobernadora interina a Graciela Domínguez que formó parte del gabinete de Rocha Moya y a Imelda Castro como coordinadora de la defensa de la cuarta transformación y posteriormente candidata a gobernadora, que también mantiene vínculos con el exgobernador.

ENRIQUE INZUNZA

Con lo anterior, salió a relucir la situación del senador Enrique Inzunza que lleva más de 100 días de ausencia en el senado, sin solicitar licencia ni hablar de sus circunstancias legales. Un estado incómodo para Morena que naturalmente es objeto de cuestionamientos al respecto.

Así que nuevamente se hizo sentir la presión sobre la presidenta y líderes del movimiento que seguramente orilló al senador tomar una decisión y fue separarse de Morena, pero mantenerse en su curul y con el fuero.

Su carta de renuncia no tiene desperdicio cuando se envuelve en la bandera de la soberanía para defenderse de los señalamientos y manifestar: “… que es a otro, alguien que posee el mayor liderazgo moral y político de la nación, el objetivo final de la embestida”. Evita dar el nombre de Andrés Manuel López Obrador, pero su lectura de todo esto es que los Estados Unidos junto los políticos de derecha de México tienen como objetivo al expresidente. No se anda con rodeos, pero “antes de permitirlo o consentirlo, prefiere morir o vivir entre las fieras”.

Por esa razón, se separa de Morena para quitarle toda responsabilidad, pero se mantiene como senador “conforme a la rectitud de sus deberes”.  Así que ya no hay por qué cuestionar a la presidenta, al líder de Morena en el senado ni a la presidenta del partido sobre su permanencia en la cámara alta.

Tampoco es una solución, pero les quita presión a los líderes de la 4T y se las arregla aparentemente solo frente a la situación que atraviesa.

Ciertamente, como señala el senador fue electo por los ciudadanos sinaloenses; sin embargo, ¿cómo puede decir que los representa si no participa en los trabajos legislativos en el senado? Existe una contradicción que los liberales del siglo XIX no le perdonarían.

PARA TERMINAR

El estado de Sinaloa marcará los gobiernos de la 4T más para mal que para bien por la situación en la que se encuentra la entidad en seguridad, economía y política. Los datos terminan con cualquier discurso y los casos de los funcionarios señalados por sus vínculos con el crimen organizado es muy probable terminen como referencia negativa, a tal grado que su propio partido en un momento determinado tuvo que marcar distancia.