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El futuro se construye formando gente

Maestro Ricardo Narváez, rector de la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato.

Hace unos días, la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo presentó Guanajuato Suma, una estrategia que mira lejos: no al próximo año, sino a cómo queremos que sea nuestro estado en 2050. Al escucharla, pensé en una frase que ella colocó en el centro de todo y que en la universidad repetimos a diario: la inversión solo tiene valor cuando mejora la vida de las personas. Ese es, también, el oficio de la universidad pública.

Guanajuato Suma se apoya en cinco ejes. Y aunque a primera vista suenan a economía —inversión, tecnología, energía—, cuando uno los mira de cerca todos terminan hablando de lo mismo: de gente. De una joven de un municipio pequeño, de una madre que quiere aprender algo nuevo, de un emprendedor que apenas comienza. Por eso quiero contar cómo, desde la UVEG, ya estamos caminando cada uno de esos ejes.

El primero busca un desarrollo regional equilibrado: que el progreso llegue a los 46 municipios y no se quede en el corredor industrial. Nosotros lo entendemos así: si la inversión va a salir del corredor, la formación tiene que llegar antes que la inversión. Y ahí la educación virtual es nuestra mejor aliada, porque llega a los 46 municipios sin pedirle a nadie que se mude, que deje su casa o su tierra. El equilibrio regional no empieza en la universidad, empieza en el bachillerato de la comunidad.

El segundo eje apuesta por la diversificación productiva y la transformación tecnológica: semiconductores, inteligencia artificial, energías limpias, sectores que hace diez años ni existían aquí. Pero un semiconductor no lo fabrica una máquina sola, lo fabrica gente con una formación muy específica y esa gente no aparece de un día para otro, se forma. Por eso la universidad pública tiene que ir un paso adelante de la inversión, nunca detrás.

El tercer eje habla de infraestructura y energía. Aunque no es nuestro terreno, sí tenemos algo que decir: además de la infraestructura física, hace falta infraestructura de conocimiento. La conectividad también es infraestructura educativa, porque sin ella una comunidad entera se queda fuera del futuro.

El cuarto eje —talento, empleabilidad e inclusión— es quizá el corazón de todo y es donde más nos reconocemos. La meta es formar a las y los guanajuatenses para los empleos del presente y del futuro con herramientas como las microcredenciales: formación corta, específica y certificable, que en semanas acredita una habilidad concreta que la industria pide hoy. Que sean subsidiadas es lo más importante, porque garantiza que la nueva economía no sea solo para quien pueda pagarla. El conocimiento hoy caduca rápido, ya no se estudia una vez en la vida, se estudia toda la vida.

El quinto eje fortalece a las MIPYMES y aquí también entramos. Un pequeño negocio no se vuelve proveedor global solo con un crédito, necesita capacidades de digitalización, calidad y comercio exterior. Un ejemplo que me llena de orgullo es Aliadas Digitales: 2,500 mujeres formándose gratis y en línea en tecnología y emprendimiento, con siete instituciones trabajando de la mano. Eso es, literalmente, sumar.

Cinco ejes, una misma convicción: que el desarrollo económico debe ir agarrado de la mano del desarrollo social, nunca uno sin el otro. Guanajuato Suma no es solo una política económica, es una decisión de futuro que se construye formando gente. Y en esa tarea, la universidad pública seguirá haciendo lo que sabe hacer: abrir puertas para que ninguna guanajuatense y ningún guanajuatense se queden atrás.

Porque cuando Guanajuato suma talento, innovación e inversión, las oportunidades se multiplican. Hoy Guanajuato suma, Guanajuato nos une.