“Aunque muchos seres me han inspirado, debo agradecer al paraíso de mi mente por las ideas que me ha dado.” Josué Guerrero
“Hay paredes que solo la paciencia puede derribar, y hay puentes que el afecto construye.”Cora Coralina
“Habíamos aprendido a conocernos y cada uno tenía en la punta de los dedos la geografía precisa del otro.” Isabel Allende
“Vístanse de sinceridad y coherencia. Serán elegantes. Siempre.” Roberto Rigoni
“Yo, por mi parte, hubiera deseado vivir todavía más en cada hora, en cada minuto, sin la nostalgia del pasado, ni la ansiedad por el porvenir.” Pío Baroja
“Lo maravilloso de hablar con los ojos es que nunca hay errores gramaticales. Las miradas son frases perfectas.” Sorge
“Cuando un pensamiento te domina, lo encuentras presente en todas partes, incluso lo percibes en el viento.” Thomas Mann
“No siempre la boca abierta habla, no siempre la boca cerrada es silenciosa.” Michele Tommasini
“Soy todo lo que ya he perdido. Mas todo es inasible como el viento y el río, como las flores de oro en los veranos que mueren en las manos.” Silvina Ocampo
“Así que, amigo, no me hagas loco si cuando paso por las montañas hablo en voz alta a las flores y a las pequeñas judías verdes. ¿Crees que eres menos loco cuando hablas con la gente con la esperanza de que te responderán?” Piero Calamandrei
“Lo más placentero no es no tener nada que hacer, sino tener algo que hacer y no hacerlo.” Marcel Achard
“Ama a todos, confía en pocos, no hagas daño a nadie.” William Shakespeare
“El secreto está en fortalecer el corazón sin perder la ternura del alma.” Julio Cortāzar
“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.” Mario Benedetti
“Cada vez que una mujer se defiende, sin saberlo quizás, sin pretenderlo, defiende a todas las mujeres.” Maya Angelou
“No sé por qué, algunas personas llenan mis vacíos. Y otras, acentúan mi soledad.” Anaïs Nin
“He luchado por conseguir —y he logrado— no la perfección, sino la aceptación de mí misma, de mi derecho a vivir bajo mis propios términos humanos e imperfectos.” Sylvia Plath
“Ser un buen recuerdo en la vida de alguien es una forma de quedarse para siempre.” Joaquín Sabina
“Puedes esperar un milagro en tu vida, o darte cuenta de que tu vida es el milagro.” Robert Breault
“Practica cualquier arte, música, baile, canto, interpretación, dibujo, pintura, escultura, poesía, ficción, ensayos, reportajes, sin importar si lo haces bien o mal, el dinero o la fama, sino por tu propia experiencia, para encontrar qué hay dentro de ti, para que tu alma crezca.” Kurt Vonnegut
“Para ser grande, sé entero: Nada tuyo exageres ni excluyas. Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas. Así en cada lago la luna toda brilla, pues alta vive.” Fernando Pessoa
Lo cierto es que me gusta caminar y sentir el día o la noche en el rostro y en la posibilidad de afinar la mirada, de observar y de reconocer el entorno que se sucede como realidad. Me gustaría hacerlo en el campo, siendo de alguna manera parte de la vida. Como muchos, soy ya un ser urbano; entre las circunstancias y las decisiones, hoy habito en una ciudad, la veo y la vivo con todas sus contradicciones, problemas y dinámicas que atrapan a las personas más allá de sus deseos y voluntades, y aunque vivo en la ciudad, lo real es que nos falta mucho, pero mucho, para asumirnos como ciudadanos y ciudadanas, con las obligaciones que tenemos y con los derechos que nos corresponden por ser personas.
Me gusta recorrer calles, plazas y tianguis, y con ello va el que me gustan los atajos emocionales. Intento sentir lo que vivo e intento pensar; tal vez lo mío es la paciencia que permanece, pese a todo y porque aún creo que tenemos oportunidad para construir un mínimo de esperanza.
Hermann Hesse escribió:
“La paciencia es la cosa más dura para el espíritu. Pero es lo más duro y lo único que merece la pena aprender. Todo lo que es naturaleza, desarrollo, paz, prosperidad y belleza en el mundo descansa en la paciencia; requiere tiempo, silencio, confianza.”
Carl Gustav Jung destacó:
“El mundo en el que nacemos es brutal y cruel, y a la vez de una belleza divina. Que consideremos que un elemento prevalece sobre el otro, si el sentido o la falta de sentido, es una cuestión de temperamento. Probablemente, como en todas las cuestiones metafísicas, ambas sean ciertas: la vida tiene sentido y falta de sentido. Albergo la esperanza, llena de inquietud, de que el sentido prevalezca y gane la batalla.”
Con estas ideas puestas en la cabeza, es que veo que la paciencia es una posibilidad necesaria para cambiar muchas cosas en el mundo, y como aseguró el Papa Francisco ante las visiones conservadoras y fascistas que se expresan y se venden como verdaderas en la actualidad, el poner el tema de la justicia social como eje central es lo que nos permitiría acercarnos a la compasión y con ella a poder valorar y reconocer a todos los seres humanos como personas en dignidad y derechos.
Pero paciencia no es inmovilidad, la paciencia no es anomia ni espera pasiva. Es un hacer en lo real, es poder actuar para construir una realidad social diferente, para comprender que tenemos que pasar de la adoración de las ideologías y de las cosas a la creación de los acuerdos sociales, culturales, económicos, ambientales y políticos que den paso a un nuevo proyecto de civilización, con responsabilidad compartida y en donde se creen verdaderos sistemas de control del poder, y con una visión centrada en la igualdad, en la equidad, en la sororidad y la fraternidad, desde la justicia social. La acumulación de la riqueza en unos cuantos, en estos momentos, es la más aberrante, abusiva y absurda de la historia de la humanidad.
Herman Melville aseguró:
“Existen algunos momentos y ocasiones extrañas en este complejo y difícil asunto que llamamos vida, en que el hombre toma el universo entero por una broma pesada, aunque no pueda ver en ella gracia alguna y esté totalmente persuadido de que la broma corre a expensas suyas.”
Y el logro del sistema actual y de la estructura económica y social es que ha logrado hacernos pensar que las carencias, la pobreza, o que el éxito y la riqueza dependen de las personas como si fuera un asunto estrictamente individual, y ahí radica su fuerza: atomiza la consciencia social y de clase, reduce la vida al esfuerzo personal, a la meritocracia como ilusión, ve la vida como un asunto de suerte y no de las condiciones estructurales, del actuar del capital cultural, simbólico y material que moldea a las personas y las somete a la ilusión de poder mejorar por tu propia cuenta y sostener una resignación que valida la explotación de recursos y de personas, en donde todo se convierte en mercancía, en donde el valor de uso y el valor de cambio se han tergiversado, hasta hacer desechables a las personas y a idolatrar nuevos becerros de oro y en donde la hoguera de las pasiones se centra en la envidia, en aspirar ingenuamente a ser otro, ese que no es, y tener algo que solo es mera idealización, en la sociedad del espectáculo, en un mundo digital.
El escritor Carlos Ruiz Zafón sentenció:
“La envidia es la religión de los mediocres. Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo solo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus trapaceros intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible, destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños, porque su alma nunca les pertenecerá.”
Vento Selvaggio da en el centro de una realidad donde la apariencia es la nueva religión, mostrar lo que no se es, lo que no se tiene, lo que no es realidad, al decir que:
“No es necesario fingir ser alguien más o mostrar una perfección inalcanzable. Puedes interactuar con el mundo exactamente como eres en este momento. En este momento, la sinceridad y la autenticidad son mucho más valiosas que cualquier postura. No tienes que proteger a nadie, ningún ego. Por lo tanto, tu naturaleza es la única razón que puede garantizar tu mejor espacio y dar valor a tu tiempo.”
Jean Baudrillard concluyó:
“Lo real ha desaparecido. No te dejes engañar por las apariencias, porque vivimos en un mundo de simulacros perfectos”, y en donde, como afirma Byung-Chul Han, “el tiempo en el que existía el Otro se ha ido.”
“¿Quién es el Otro? En filosofía, el Otro (la alteridad) es simplemente ‘otra persona’. El Otro es lo que es radicalmente diferente a mí, aquello que no puedo controlar, predecir, ni moldear a mi antojo. El Otro me cuestiona, me desafía, me impone límites y, a veces, me resulta incómodo o doloroso. Sin embargo, para Han, ese encuentro con lo que es genuinamente distinto es lo único que nos permite madurar, amar de verdad y tener una experiencia real del mundo … Las redes sociales y los algoritmos: Nos encierran en burbujas de filtro en donde solo vemos opiniones, gustos e ideas que se parecen a las nuestras. El algoritmo nos entrega lo que ‘nos gusta’, eliminando cualquier fricción o confrontación con el que piensa distinto … buscamos la aprobación constante y evitamos el conflicto. Al eliminar la negatividad del dolor o de la confrontación, también eliminamos la posibilidad de un encuentro real … La frase ‘El tiempo en el que existía el Otro se ha ido’ nos advierte que al diseñar un mundo hiperconectado, cómodo y libre de ‘molestias’ o diferencias, hemos destruido la alteridad. Al terminar la época del Otro, nos hemos quedado solos, atrapados en un espejo donde solo existe el ‘mismo’.”*
En este caminar hago mías las palabras de Yuriko Tapia:
“Cansada estoy de leer en las redes sociales posts donde te piden que tengas actitud, que estés bien, que todo es felicidad y demás, de estereotipos emocionales y no, esa no es la realidad. También se necesita estar triste para poder avanzar, también podemos afligirnos, llorar y sentirnos débiles. ¿Por qué? Porque somos seres sintientes, seres emocionales; el detalle está en aprender a convivir con esas emociones, sin dañarnos ni dañar a nadie.”
Las palabras de Giovanna Stadnicki:
“La vida del otro, la casa del otro, el corazón del otro. Todos son espacios sagrados en los que se pide permiso para entrar. Me refiero a esa licencia concedida después de instalada la confianza, el cariño, la verdad. Sin esas llaves, cualquier intromisión es forzada, grosera, equivocada.”
En donde el Otro, la alteridad, se convierte en referente moral y ético para la existencia y para el reconocimiento del Otro.
Me gustan los caminos y no los atajos, me gusta pensarme desde la otredad y desde la justicia social, pero también me gusta caminar junto con la poesía, la música, el arte, porque son una de las formas más sublimes de lo que puede alcanzar a ser el ser humano en sociedad.
Las palabras y la poesía nos dan ese “hilito rojo” que une para creer en la paciencia, e ir más allá de dogmas, cánones y creencias ideológicas.
Las palabras nacen ligeras,
como promesas susurradas entre dos respiraciones.
Reconfortan.
Tranquilizan.
Te hacen sentir seguro.
Luego el tiempo las transforma.
Permanecen suspendidas en el aire,
se asientan en los recuerdos
y empiezan a pesar.
No emiten sonido,
pero regresan al anochecer,
cuando la mente se relaja
y el corazón deja de fingir.
Son cielo e infierno a la vez:
lo que te hizo volar
es lo que ahora te frena.
Las palabras…
nunca se desvanecen del todo.
Y seguimos creyendo en ellas
incluso cuando duelen.
Sonia Rossi
“Los poemas no perduran
como objetos,
sino como presencias.
Cuando lees algo
que merece recordarse,
liberas una voz humana:
devuelves al mundo
un espíritu compañero.
Yo leo poemas
para escuchar esa voz.
Escribo para hablar a aquellos
a quienes he escuchado.”
Louise Glück
Caminar, entonces, se convierte en un acto de resistencia y de búsqueda. Resistencia ante un mundo que nos quiere inmóviles, consumiendo simulacros, encerrados en burbujas algorítmicas donde solo existe el reflejo de nosotros mismos. Búsqueda de ese Otro que nos desafía, nos incomoda, nos completa. En cada paso por las calles, plazas y tianguis, en cada encuentro con la diferencia, recuperamos la posibilidad de la alteridad, esa experiencia genuina que nos permite madurar y amar de verdad. La paciencia de la que habla Hesse no es pasividad, sino la capacidad de sostener la tensión entre lo que somos y lo que podríamos llegar a ser, entre el mundo brutal y cruel y su belleza divina. Es en ese caminar consciente, acompañados por la poesía y las voces de quienes nos precedieron, donde encontramos el hilo rojo que nos conecta con la esperanza.
Y al final, las palabras permanecen. Pesan, duelen, liberan, reconfortan. Son presencias que devolvemos al mundo cada vez que las pronunciamos, las leemos, las escuchamos. En ellas habita la memoria de lo humano, la posibilidad de construir puentes hacia el Otro, de recuperar la justicia social como eje de una civilización que todavía puede ser diferente. Caminar es también elegir las palabras que nos acompañan, aquellas que no se desvanecen del todo, las que nos hacen volar, aunque también nos frenen. Y en ese equilibrio frágil entre el vuelo y el peso, entre la soledad del espejo y el encuentro con la alteridad, seguimos creyendo en ellas, incluso cuando duelen. Porque es en ese dolor, en esa fricción con lo que es radicalmente distinto, donde reside la última posibilidad de ser verdaderamente humanos, sin atajos.
*Esencial julio 2026 en Facebook.



