Ciudad de México, 23 de junio de 2026.- El modelo de salud pública que pretendía rescatar a la población más vulnerable de México vuelve a estar en el ojo del huracán, pero esta vez bajo la propia admisión de sus creadores.
En una reunión a puerta cerrada, las máximas autoridades de la Secretaría de Salud federal reconocieron ante legisladores la existencia de graves problemas estructurales en la operación del IMSS-Bienestar, lo que obligará a buscar una nueva reforma urgente a la Ley General de Salud para intentar corregir el rumbo.
De acuerdo con el diputado federal panista Éctor Jaime Ramírez Barba, el secretario de Salud, David Kershenobich, y el subsecretario Eduardo Clark, admitieron que el organismo se ha venido sosteniendo mediante decretos presidenciales en lugar de leyes claras.
Esto significa que la ambiciosa estructura que hoy maneja cerca de 172 mil millones de pesos —destinados a atender a millones de mexicanos sin seguridad social en 24 estados— se construyó prácticamente “al vapor” tras la estrepitosa desaparición del INSABI.
Un Frankenstein financiero y legal
La falta de un marco jurídico sólido ha convertido al IMSS-Bienestar en un laberinto administrativo donde impera la opacidad. El legislador denunció que las atribuciones, los mecanismos de operación y las reglas de sustentabilidad del organismo ni siquiera están definidos en la ley vigente.
El desorden es de tal magnitud que el IMSS-Bienestar intentó bloquear a su propio auditor externo para evitar que emitiera una opinión sobre los estados financieros de 2025. Entre las anomalías detectadas, se encuentra un alarmante ejercicio de casi 27 mil millones de pesos por encima del presupuesto original, además de una creciente lista de deudas con proveedores y cuentas por cobrar sin aclarar. “Los estados dejaron de informar sobre los recursos transferidos y la Federación los concentra sin rendir cuentas; al final, nadie se hace responsable”, alertó el diputado.
Decretazos en lugar de soluciones reales
Para la oposición, las fallas actuales son la consecuencia directa de haber aprobado la desaparición del INSABI en un solo día —el ya conocido “viernes negro”— sin debate presupuestario ni operativo. El resultado no fue un sistema unificado, sino una fragmentación que afecta directamente la atención médica y el abasto de medicamentos de las familias.
Ante la falta de una brújula institucional por parte de la Secretaría de Salud, las grandes apuestas del gobierno se han reducido a ocurrencias mediáticas como las “Farmacias y máquinas expendedoras del bienestar”, ideas que carecen de sustento legal y técnico.
Finalmente, Ramírez Barba lamentó que el encuentro con los funcionarios federales se realizara en privado y bajo un formato que sirvió más para el elogio político y la repetición de las cifras matutinas que para una verdadera rendición de cuentas. Frente a este panorama de improvisación, se anunció que se presentarán iniciativas firmes para devolverle la viabilidad jurídica al sistema de salud y rescatar la atención médica de millones de mexicanos que no pueden seguir esperando soluciones de escritorio.



