
San Miguel de Allende, Gto., 18 de junio de 2026.- Las calles de San Miguel de Allende no solo se caminan; se contemplan. Quien haya recorrido sus callejones empedrados al amanecer sabe que hay un murmullo constante, un compás que arranca antes de que el sol pinte de colores las fachadas barrocas. Es el sonido de las escobas.
No es un esfuerzo fortuito ni una faena improvisada: es el motor de una política pública de orden, pulcritud y dignidad que hoy ha colocado a este rincón guanajuatense en la cúspide del urbanismo global.
Desde Madrid, España, llegó el eco de un triunfo histórico. En el marco de la prestigiosa Convención Mundial de Urbanismo, San Miguel de Allende fue galardonado con la “Escoba de Oro”, un premio internacional de enorme prestigio entregado por la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos y Medio Ambiente (ATEGRUS).
Este reconocimiento no es un asunto menor: evalúa las prácticas de limpieza, el manejo de espacios públicos y las políticas ambientales de municipios en más de 50 países.
Ante el escrutinio del mundo, la gestión de San Miguel de Allende demostró que la mejor ciudad no solo se mide por su innegable vocación turística, sino por la eficiencia milimétrica de sus servicios públicos.
Para el alcalde Mauricio Trejo, este galardón es la validación de una visión de gobierno donde la calidad de vida y la cultura ambiental son el eje central. El modelo de San Miguel funciona porque combina la estrategia administrativa con el rostro humano. Por ello, el mandatario no dudó en romper el protocolo para mirar de frente y reconocer personalmente a las mujeres y hombres del equipo de Limpia de la Dirección de Servicios Públicos y Calidad de Vida.
«Este no es cualquier premio, es internacional, que reconoce a ustedes en casi todo el mundo. Sí son de las áreas consentidas porque sabemos el gran trabajo que significa y que ustedes lo hacen sobre todo con mucha dignidad. La manera en que lo hacen nos hace sentirnos muy orgullosos de tenerlas y tenerlos», expresó un conmovido Mauricio Trejo ante el personal operativo.
La escena reflejó el espíritu de su administración: un gobierno que entiende que el éxito de una ciudad se construye desde abajo. Mientras otras urbes colapsan ante el reto de los eventos masivos, las cabalgatas y el turismo incesante, en San Miguel de Allende el despliegue operativo es permanente. Hay un orgullo compartido en mantener los jardines impecables y las plazas relucientes.

«Gracias por hacer que San Miguel de Allende brillara otra vez y, en esta ocasión, no por su turismo, sino por la limpieza. ¿Y quién hace la limpieza? Todos ustedes. La Escoba de Oro se la llevaron ustedes», remató el presidente municipal, acompañado en el acto por la síndica Miriam Sandoval, la titular de Servicios Públicos Laura Flores y el tesorero Raúl Vallejo.
Con la “Escoba de Oro” en las vitrinas locales, San Miguel de Allende no solo ratifica su posición como la joya de la corona en el bajío, sino como una ciudad ejemplo a nivel internacional.
Queda demostrado que un buen gobierno se nota en el detalle, en la constancia y en la capacidad de heredar a sus habitantes un entorno funcional, limpio y profundamente digno. Al final del día, el oro de este premio no hace más que reflejar el brillo propio de una ciudad que sabe gobernarse.


