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¡Rooftop y carbón! La fórmula definitiva para armar la mejor carne asada en tu terraza

Guanajuato, Gto., No nos hagamos: el plan perfecto de fin de semana no existe sin el sonido de la carne tocando los fierros calientes y el olor a carbón encendido flotando en el aire.

Pero si ya te cansaste de la clásica reunión en la cochera de siempre, es momento de elevar la experiencia, literalmente.

Las terrazas y rooftops se han convertido en el escenario favorito para transformar una simple comida en un auténtico festival culinario casero, donde el buen ambiente y las vistas de la ciudad se disfrutan con un vaso bien frío en la mano.

Cocinar en las alturas tiene su magia, pero también sus reglas de oro para que no termines ahumando a los vecinos o con la carne arrebatada.

El primer gran secreto está en el manejo del fuego. Olvídate de los encendedores químicos que le dejan un sabor extraño a la comida; el uso de un buen carbón de mezquite o encino, encendido a la vieja escuela con un poco de papel y aceite, garantiza que el aroma inicial sea el correcto. Además, aprender a domar las zonas de calor en tu parrilla (un lado con fuego directo para sellar y otro indirecto para dar el término ideal) es lo que separa a un aficionado de un verdadero maestro parrillero.

Pero una gran carne asada en la terraza no vive solo de cortes finos. El verdadero éxito de la tarde se esconde en los complementos y los postres. Mientras el corte principal reposa, la parrilla debe llenarse de color: cebollitas cambray tatemadas, nopales, chiles poblanos rellenos de queso fundido y unas buenas tortillas de harina directo al calor. ¿Y para cerrar con broche de oro? El fuego de la terraza también sirve para el postre. Unos plátanos machos o rebanadas de piña con un toque de azúcar y canela, dorados al carbón, son el remate perfecto para endulzar la jornada.

Armar este planazo en tu propio espacio no requiere de complicaciones, solo de buena música, ganas de experimentar con los sabores del fuego y, por supuesto, la mejor compañía para compartir la mesa bajo el cielo de la tarde. ¡Prende el carbón y a disfrutar!