Hoy es un día especial y significativo no solo porque se conmemora el “Día del Maestro” −o mejor dicho desde una perspectiva de género, Día de la Docencia−, sino porque nos da la oportunidad de reflexionar sobre su papel en la educación, que constituye un derecho social, humano y fundamental para el desarrollo integral de las personas. Más aún, en la Era digital con el uso de las herramientas emergentes como la inteligencia artificial (IA).
En nuestro país, todas las personas pueden gozar de los derechos humanos reconocidos en la Constitución federal y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte; así confirma, el artículo 3º constitucional que establece, que: “Toda persona tiene derecho a la educación.” Pero, ´¿realmente todas las personas tienen acceso a la educación?
La educación es una materia concurrente que corresponde implementarla y ejecutarla, tanto a la administración pública federal como a las administraciones públicas estatales y municipales, las cuales deben contemplar no solo las racionales lingüísticas y lógico formal, sino pragmáticas (económicas) para garantizar el cumplimiento de los destinatarios. Al respecto, cabe cuestionar: ¿por qué a la educación se le ve como un gasto y no como una inversión?, ¿cuánto están invirtiendo los gobiernos, tanto el federal como del estado de Guanajuato y, particularmente, del municipio de León?
En este contexto, cabe preguntar: ¿cómo elevar el nivel educativo?, ¿qué papel deben jugar las y los maestros para el logro de este propósito?
Para elevar el nivel educativo se requiere tener una visión holística, es decir, que aborde el problema de la educación de manera integral, a partir de sus múltiples causas para diseñar y construir con la participación de los distintos actores −sociedad civil, iniciativa privada y gobierno−, de manera directa e indirecta, políticas públicas a través de métodos y técnicas prospectivas. Para ello, se requiere:
- Capacitar al docente de manera continua con programas de actualización en pedagogía para fortalecer la enseñanza;
- Mayor inversión en infraestructura con tecnología para mejorar el aprendizaje; y
- Utilizar la tecnología en el aula, fundamentalmente, usando herramientas digitales que faciliten el acceso al conocimiento como son las aplicaciones de inteligencia artificial (IA) y mejore la interacción entre alumnos y maestros; sin menoscabo, del pensamiento crítico en donde los alumnos analicen problemas y propongan soluciones de manera autónoma.
En el juego de ajedrez como en la educación, una cadena de peones se mantiene desde su base. Por analogía, un programa de alfabetización digital debe comenzar desde preescolar, simiente de la educación sucesiva y continua. Al respecto, hay posiciones encontradas por la temprana edad… Habrá que recodar que Giovanni Sartori aludía al video-niño. Actualmente, en la Era digital podríamos hacer referencia al ciber-niño.
Ante la ausencia de una legislación en materia de inteligencia artificial (IA) y, consecuentemente, de una evaluación expost del impacto de las IAs en la educación, el reto que tiene la docencia −al usar o permitir las IAs en sus clases− es mantener la racionalidad y el pensamiento crítico del educando para evitar que se atrofie al transitar de homo-sapiens a homo-ciber, a través de nuevos diseños pedagógicos que utilicen a las IAs como medios ninguna como fin, o como diría el filósofo Mario Bunge, tener como producto de las investigaciones nuevos conocimientos, propios de las Sociedades del Conocimiento.
Mis sinceras felicitaciones a todas las personas que se han dedicado o dedican a esta noble labor llamada: docencia.
Enhorabuena.



